Reynosa no es cualquier plaza… y Morena lo sabe
Hay eventos políticos que se organizan para llenar una plaza, y hay otros que, sirven para medir fuerzas.
La Asamblea Informativa de Morena en Defensa de la Soberanía, realizada este domingo en Reynosa, tuvo mucho de lo primero, pero bastante más de lo segundo.
Porque si Morena decidió concentrar en esta frontera a su dirigencia estatal, senadores, diputados y al alcalde Carlos Peña Ortz, no fue por casualidad.
Reynosa pesa, y políticamente pesa mucho, porque aquí está una de las ciudades más importantes de Tamaulipas, un enorme padrón electoral, una economía vinculada directamente con la frontera y, sobre todo, una estructura política que no puede pasarse por alto cuando se habla del futuro de Morena en el estado.
Y ahí estaba Carlos Peña... no como un invitado más.
El edil tomó el micrófono y habló de soberanía, de transformación, de programas sociales, de unidad y hasta de los tiempos electorales que vienen.
Pero entre líneas dejó algo más...
Que Reynosa tiene voz propia dentro del movimiento.
Peña Ortiz no desaprovechó el escenario para hablar de la necesidad de mantener unido a Morena con sus aliados, el Verde y el PT. Y cuando un alcalde con el peso electoral de Reynosa habla de unidad, la palabra adquiere otra dimensión.
Porque todos saben que cuando lleguen las candidaturas, las negociaciones, las definiciones y las verdaderas batallas internas, los números van a importar.
Y Reynosa tiene números, muchos.
Por eso quizá no fue casualidad que desde esta ciudad se insistiera tanto en el concepto de unidad.
Guadalupe Gómez Núñez, dirigente estatal de Morena, habló de una derecha que busca dividir al movimiento.
Rómulo Pérez llamó a la militancia a defender a Morena y a combatir la desinformación.
Olga Sosa habló de organización territorial.
José Ramón Gómez Leal mencionó en su mensaje sobre soberanía, programas sociales y de la relación con Estados Unidos.
Todos hablaron de Morena.
Pero el mensaje político que flotaba sobre la plaza era otro:
¿Quién tiene realmente capacidad para movilizar a Morena cuando llegue la hora de la verdad?
Y ahí Carlos Peña Ortiz tiene una carta que pocos pueden ignorar, el territorio, la estructura, la administración de una de las ciudades electoralmente más importantes del estado, y una presencia política que, guste o no guste dentro y fuera de Morena, ya forma parte del tablero tamaulipeco.
Por eso llama la atención que mientras algunos dentro de la política todavía parecen estar más preocupados por medir quién aparece en la fotografía, Peña Ortiz esté colocando sobre la mesa un discurso de continuidad del movimiento y, sobre todo, de defensa de la unidad.
Claro que la unidad es una palabra bonita.
El problema es que en política casi siempre se pronuncia con más fuerza cuando comienzan a aparecer las grietas.
Y Morena no es la excepción.
Hoy todos hablan de unidad.
Mañana, cuando comiencen a definirse posiciones, candidaturas y proyectos personales, veremos qué tan sólida era.
Porque una cosa es levantar el puño y gritar “unidad”.
Y otra muy distinta es aceptar que dentro del mismo movimiento hay distintos grupos, aspiraciones y personajes que quieren ocupar un lugar privilegiado en la siguiente fotografía.
Por eso Reynosa importa, porque aquí no solamente se está hablando de la Cuarta Transformación, aquí se está midiendo el músculo político, y el alcalde lo sabe.
Durante su intervención, Peña Ortiz también lanzó un mensaje particularmente interesante al hablar de los próximos tiempos electorales y de la información que circula en medios y redes sociales.
Pidió a la militancia tener criterio para distinguir entre lo verdadero y lo falso, traducido al lenguaje político:
la próxima elección también se va a pelear en el celular. Facebook, TikTok, Instagram, WhatsApp y todas las plataformas digitales serán campos de batalla.
Y ahí Morena tiene un reto enorme: no basta con tener estructura territorial si no logra construir una narrativa capaz de competir con sus adversarios.
Guadalupe Gómez lo dijo prácticamente sin rodeos: hay una “guerra” contra Morena en las redes sociales, Rómulo Pérez pidió defender al movimiento también en esos espacios, y Peña Ortiz pidió no dejarse llevar por lo que se publica.
Los tres mensajes apuntan al mismo lugar.
Morena ya está pensando en la siguiente batalla, y si algo quedó claro en Reynosa es que el partido no quiere llegar dividido, pero también quedó claro que Reynosa no será un espectador.
La frase del presidente municipal sobre defender la patria “desde donde comienza” pudo sonar patriótica, pero políticamente tiene otra lectura. Desde la frontera también comienza una parte importante de la batalla electoral.
Aquí está el voto, aquí está la industria, aquí está una población que diariamente vive la relación con Estados Unidos. Y aquí está un alcalde que, después de haber ganado nuevamente el respaldo electoral de los reynosenses, tiene algo que en política vale muchísimo: capital político.
Puede gustar o incomodar, puede generar simpatías o críticas, pero sería ingenuo pensar que Carlos Peña Ortiz no tendrá un papel relevante en el tablero político de Morena en Tamaulipas.
Porque en política los discursos cuentan.
Pero los votos cuentan más, y Reynosa vota.
Ese es quizá el verdadero mensaje que dejó la asamblea. No solamente que Morena quiere defender la soberanía, darle el respaldo a Claudia Sheinbaum, ni solamente combatir la desinformación, también está diciendo que quiere conservar el territorio.
Y en Tamaulipas, quien quiera hablar del territorio tendrá que hablar de Reynosa, y quien quiera hablar de esta ciudad fronteriza, tendrá que hablar de Carlos Peña Ortiz.
Ahí está el punto de quiebre, mientras algunos apenas comienzan a acomodar sus piezas, otros ya tienen una ciudad, una estructura y una posición desde donde jugar.
Ahora falta saber qué harán con ese capital.
Porque el verdadero examen no será llenar una plaza.
Será demostrar, cuando llegue la hora de las decisiones, quién tiene los votos, quién tiene la estructura y quién tiene la capacidad de mantener unido al movimiento.
Y entonces sí veremos quién solamente fue a la fotografía…
y quién realmente estaba jugando la partida.
Desde este Punto de Quiebre, donde la palabra no se rinde y la verdad tampoco, nos leemos pronto… porque aún hay mucho por romper, y más por reconstruir. Ver menos